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Crónicas de una tierra herida: una noche de novela negra latinoamericana en Mieres

Charlie Becerra, Miguel Vargas y Paula Huelga en el alderique

En el marco del festival Mieres: nel camín del crime, primera edición de la extensión de la Semana Negra de Gijón, nos sentamos a escuchar un diálogo que trascendió fronteras. El chileno Miguel Vargas y el peruano Charlie Becerra, moderados por Paula Huelga, nos ofrecieron más que una simple charla, nos regalaron un mapa de "consensos y disensos" que define la novela negra latinoamericana.

El Disenso: Dos Países, Dos Dolores

Miguel Vargas abrió el fuego estableciendo el marco: "Latinoamérica no es un monolito". Y su diálogo con Charlie lo demostró de inmediato. Para Vargas, el principal "dolor" de Chile no es la corrupción institucionalizada, sino una desigualdad social tan abismal que crea dos países en uno: uno que vive como en Suiza y otro que sobrevive como puede. En su Chile, aunque imperfectas, las instituciones aún gozan de una confianza por parte de la población. Por eso, un detective de policía puede ser un protagonista creíble, alguien que, con sus defectos, todavía representa una búsqueda de justicia.

Charlie Becerra escuchaba, y su respuesta fue un contrapunto demoledor. En el Perú que él narra, la corrupción no es una falla del sistema; es el sistema operativo. Algunas regiones se describen como una "zona liberada" donde el Estado ha abdicado y la criminalidad organiza la vida. Para ilustrarlo, nos contó una anécdota escalofriante: su sobrina de 12 años, criada en una ciudad del norte donde todos los vehículos lucen pegatinas de las mafias a las que pagan por "protección", al visitar Lima y no ver ninguna, preguntó con genuina angustia: "Tío, ¿quién nos está cuidando?".

En ese instante, la sala comprendió la "sociabilización del crimen": cuando el símbolo de la mafia se convierte en el símbolo del orden, la novela negra no puede permitirse el lujo de tener un policía como héroe. El protagonista debe nacer de otro lugar, de la supervivencia misma.

El Consenso: Cuando las Historias te Persiguen

A pesar de sus realidades tan distintas, ambos autores convergieron en una verdad poética y brutal: no son ellos quienes eligen las historias, sino que las historias los eligen a ellos. "Nosotros casi no escogemos de qué escribir. Las historias nos saltan al frente", sentenció Charlie.

Para demostrarlo, compartió cómo nació su novela sobre un famoso narcotraficante, Humberto. No fue una decisión, fue una imposición de la realidad. Humberto le confesó que, días antes de ser capturado en EE.UU., su tío, un brujo, tuvo una visión con ayahuasca y le advirtió con detalle profético: "No viajes, te he visto caer. Te capturarán con helicópteros". Humberto lo ignoró, y fue detenido exactamente como el chamán lo había descrito.

Charlie se enfrentó a un dilema: "¿Cómo cuentas esto? No cabe en un libro periodístico". La respuesta fue la novela, porque, como él mismo explicó, a veces solo la ficción tiene la capacidad de contener una verdad tan inverosímil.

El Salto Mortal: De la Crónica a la Literatura

Aquí es donde el diálogo alcanzó su punto más profundo. Ante la pregunta de cómo se da el salto de la crónica de sucesos a la creación literaria, Miguel Vargas aportó la clave: "La literatura es forma". La diferencia, explicó, no está solo en lo que se cuenta, sino en cómo se cuenta. El estilo, la estructura, la voz, la capacidad de transformar un hecho real en una reflexión sobre la condición humana.

Una historia bien contada es solo eso, una historia. Una novela es un universo. Y es en ese universo donde la novela negra latinoamericana se revela no como un simple "whodunit", sino como lo que una asistente del público definió con brillantez: "es novela social, es novela política, y yo diría que hasta es crónica histórica".

Ambos autores estuvieron de acuerdo. Sus novelas no buscan restaurar un orden social temporalmente roto, como en el policial clásico. Al contrario, cuestionan el orden mismo. El crimen no es una anomalía, sino un síntoma de la enfermedad de la sociedad.

Un Género con Voz Propia

La conversación concluyó con una poderosa declaración de madurez. Miguel Vargas afirmó que los escritores latinoamericanos ya no necesitan mirar a Europa o a Estados Unidos en busca de referentes. Tienen a sus propios "próceres" —Padura en Cuba, Piñeiro en Argentina, Díaz Eterovic en Chile— que han forjado una tradición sólida y autónoma.

La noche en Mieres nos dejó con la certeza de que la novela negra latinoamericana no es una imitación, sino una voz propia, un lenguaje forjado en la urgencia y el dolor para contar las verdades de un continente complejo, herido y fascinante. Un diálogo que demostró que, a veces, para entender el mundo, no hay nada más revelador que asomarse al abismo del crimen.


Fotografías por cortesía de Raquel García Tampeste: IG / LinkedIn


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