| Empar Fernández y Paula Huelga en la presentación. |
Fotografías por cortesía de Raquel García Tampeste: IG / LinkedIn
Empar, con una cercanía y lucidez que conquista, nos demostró por qué, además de profesora de historia durante décadas, es una escritora que domina el pulso narrativo. Para ella, la novela negra es mucho más que intriga y crímenes; es, en sus propias palabras, una auténtica "sociología". Una radiografía implacable de nuestra sociedad, que no teme mirar hacia los márgenes, hacia esas vidas que habitualmente quedan fuera del foco, y que ella sitúa como protagonistas. Es un termómetro que mide la temperatura de los defectos y los miedos de un mundo que, nos guste o no, a menudo se presenta teñido de oscuridad.
Su última obra, "El instante en que se encienden las farolas", presentada en la compañía de Paula Huelga, creadora del podcast Literfartura, es un ejemplo perfecto de esta filosofía. Un libro que arranca con un accidente de tráfico, un semáforo en rojo desobedecido, una huida... y por otra parte, un cadáver en un camión de basura.
Empar nos desveló que la trama bebe directamente de la realidad, de hechos que leyó, que investigó, ¡e incluso de escenas que presenció con sus propios ojos! Como esa dura imagen de dos inmigrantes peleando por lo que contenía un contenedor, una metáfora brutal de la miseria repartida a la que pueden llegar las personas.
El inspector Tedesco, el encargado de desentrañar el misterio central, se nos presentó como un personaje lejos de los clichés. Un hombre solitario, honesto, con sus propias heridas (como esa soledad "no escogida" tras enviudar) y miedos, que se mueve en un mundo donde las pistas a veces "hablan más con el corazón que con la razón". Empar confesó haber volcado algo de sí misma en él, en esa necesidad de observar y escarbar en la realidad, y hasta en pequeños gestos cotidianos.
Pero no solo el inspector capta nuestra atención. Personajes como "El Piernas", un secundario que a la autora le tiene "ganada", representan esa otra cara de la moneda: la de quienes nacen con desventaja, a quienes la vida no les pone las cosas fáciles. Un recordatorio de que las oportunidades no son las mismas para todos.
La conversación también nos llevó a reflexionar sobre el género en sí. Empar, desde su propia experiencia como mujer en un campo que ha sido históricamente muy masculinizado, celebró que cada vez haya más autoras de novela negra, con gran talento y reconocimiento.Empar nos dio pinceladas de su fascinación por la historia real que late bajo sus ficciones, como la increíble historia circular de la gripe española que exploró en "La epidemia de la primavera", o el guiño local con el que arranca un futuro proyecto, situado aquí mismo, en Mieres.
En definitiva, la noche fue un viaje fascinante por las entretelas de la novela negra y por la mente de una autora que utiliza la ficción para tender un espejo a nuestra compleja realidad. Nos quedó claro que la oscuridad en sus libros no es solo un recurso literario, sino el reflejo de lo que pasa "en las calles, en los barrios, en las cocinas... porque eso ya son novelas negras".
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